Explorar Euskadi en coche es una de las mejores maneras de descubrir sus paisajes impresionantes, sus encantadores pueblos costeros y su vibrante escena gastronómica. En esta ruta de cinco días recorrerás los puntos más emblemáticos de la costa vasca y descubrirás la opción más interesante de alquiler de coche en el País Vasco por si no cuentas con vehículo propio.
¿No tienes coche propio? No te preocupes, alquila un guppy
Explorar el País Vasco en coche es la mejor manera de descubrir sus paisajes y ciudades, pero si vienes desde un punto lejano de España o del extranjero, puede que no te compense tener que conducir hasta la provincia para no desaprovechar tu tiempo de vacaciones en la carretera. Por suerte, para hacer esta ruta en coche no es necesario que traigas tu propio vehículo, ya que en Bilbao y San Sebastián existe guppy, un servicio de carsharing urbano e interprovincial que te da acceso a una flota de vehículos 100 % eléctricos para alquiler de corta o larga duración. Esta alternativa te permite moverte por Euskadi de forma flexible y sostenible, sin preocuparte por el mantenimiento del coche o la búsqueda de aparcamiento, ya que guppy dispone de plazas exclusivas para sus usuarios.
Para utilizar la flota de guppy no es necesario acudir a una agencia, reservar con antelación ni pasar por grandes trámites burocráticos; solo tienes que descargar la aplicación de guppy en tu móvil, localizar tu vehículo guppy más cercano y ponerte en marcha. Con guppy no pagas por días de alquiler, sino por los kilómetros recorridos, aunque cuentan con la tarifa máximo diario guppy para evitar costes adicionales si utilizas el coche todo el día. Gracias a esta tarifa, una vez alcanzado este importe máximo, puedes seguir utilizando el vehículo sin pagar de más.
Día 1: San Sebastián y Hondarribia
San Sebastián
San Sebastián es una joya del Cantábrico y un punto de partida perfecto para esta ruta. Comienza el día paseando por la playa de la Concha, una de las más bonitas de Europa, donde el sonido de las olas y el olor a salitre crean un ambiente único. Desde ahí, puedes subir en funicular al monte Igueldo, desde donde tendrás una panorámica espectacular de la bahía y la ciudad.
Después, adéntrate en el casco viejo y descubre una historia en cada rincón. Visita la Basílica de Santa María del Coro, una iglesia barroca con una fachada impresionante. Justo al lado, la plaza de la Constitución te atrapará con su curiosa numeración en los balcones, herencia de cuando era una plaza de toros. Para cerrar la mañana, camina hasta el Peine del Viento, la escultura de Chillida que se integra con la fuerza del mar, y una imagen que se queda grabada en la memoria.
Hondarribia
Por la tarde, toca alquiler de coche en San Sebastián con la app de guppy y lanzarse a la carretera durante media hora para descubrir Hondarribia, un pueblo con una esencia especial. Su casco histórico, rodeado por murallas medievales, invita a pasear por sus calles empedradas y admirar edificios como el castillo de Carlos V. Desde la plaza de Armas, el panorama sobre la bahía es espectacular. Luego, baja hasta el barrio de la Marina, donde las casas de colores con balcones llenos de flores crean un ambiente acogedor. Aquí, el plan perfecto es sentarse en una terraza y disfrutar de una cena con mariscos y pintxos. Un buen txakoli y unas gambas a la plancha harán que la jornada termine de la mejor manera posible.
Día 2: Zumaia, Getaria y Zarautz
Zumaia
El segundo día arranca con un paisaje de película. La playa de Itzurun, en Zumaia, es conocida por sus acantilados de flysch, unas formaciones rocosas espectaculares que cuentan millones de años de historia geológica. Si te gusta caminar, el sendero que recorre estos acantilados dentro del geoparque de la Costa Vasca es impresionante. Cerca de la playa está la Ermita de San Telmo, famosa por su aparición en Ocho Apellidos Vascos. Desde su mirador, la vista del Cantábrico es una maravilla.
Getaria
A mediodía, sigue la ruta hasta Getaria, cuna de Juan Sebastián Elcano. Este pequeño pueblo pesquero tiene un casco antiguo encantador y un puerto donde se sirven algunos de los mejores pescados del país. La especialidad aquí es el rodaballo a la parrilla, cocinado al carbón en las parrillas al aire libre. Es imposible pasar por Getaria sin probarlo.
Zarautz
La tarde se reserva para Zarautz, un lugar conocido por su playa interminable y su ambiente surfero. Si te apetece un paseo relajante, el Camino de la Costa que conecta Zarautz con Getaria ofrece vistas impresionantes. También puedes subir al mirador de Santa Bárbara, desde donde se aprecia toda la costa guipuzcoana.
Día 3: Bermeo y la reserva de la biosfera de Urdaibai
Bermeo
El tercer día arranca en Bermeo, un puerto pesquero con un carácter auténtico. Su casco antiguo tiene rincones llenos de historia, como la Torre Ercilla o la Iglesia de Santa Eufemia. Una parada en el Museo del Pescador permite entender mejor la dura vida de los arrantzales.
San Juan de Gaztelugatxe
A pocos kilómetros de Bermeo está San Juan de Gaztelugatxe, un lugar que parece sacado de una leyenda. Para llegar a la ermita hay que subir 241 escalones, pero la recompensa es una vista inolvidable sobre el mar Cantábrico. No es de extrañar que este lugar fuera elegido como escenario de Juego de Tronos.
Reserva de la biosfera de Urdaibai
Por la tarde, toca conectar con la naturaleza en la reserva de Urdaibai. Este enclave protegido alberga humedales donde se pueden observar aves migratorias en plena acción. Si hay tiempo, una parada en Mundaca merece la pena, sobre todo si hay surfistas desafiando su famosa ola izquierda.
Día 4: Castillo de Butrón y Bilbao
Castillo de Butrón
Antes de llegar a Bilbao, la ruta hace una parada en el castillo de Butrón, un edificio neogótico con un aire de cuento de hadas. Aunque no se puede visitar por dentro, su imponente fachada y el bosque que lo rodea lo convierten en un lugar mágico para hacer fotos.
Bilbao
Por la tarde, toca sumergirse en la energía de Bilbao. El casco viejo es un lugar vibrante donde las Siete Calles rebosan historia, tiendas y bares con los mejores pintxos. Una visita al Mercado de la Ribera, el más grande de Europa, es obligatoria para probar algunas delicias locales.
La noche es perfecta para cenar en una taberna tradicional y probar un buen chuletón a la brasa o un bacalao al pil-pil.
Día 5: Bilbao y despedida
El último día está reservado para la cultura y las vistas. El Museo Guggenheim es el gran protagonista, con su arquitectura futurista y sus exposiciones de arte contemporáneo. Después, un paseo por la ría de Bilbao permite ver la transformación de la ciudad, con puntos icónicos como el puente Zubizuri.
Antes de marcharse, subir al mirador de Artxanda es la mejor forma de despedirse de Euskadi. Desde allí, Bilbao se muestra en todo su esplendor, con sus calles, su ría y sus montes rodeándola. Un final perfecto para una ruta inolvidable.