Piscina, playa y dolor de oído: cuándo hay que consultar al pediatra

Piscina, playa y dolor de oído: cuándo hay que consultar al pediatra
  • La doctora Adelaida Sánchez, jefa de Pediatría del Hospital Quirónsalud Marbella, explica cómo reconocer la otitis del nadador y qué señales indican que es necesario acudir a consulta

Marbella, 3 de agosto de 2026. Las largas jornadas en piscinas y playas forman parte de las vacaciones de verano de muchos niños. Sin embargo, cuando tras el baño aparece dolor de oído, picor o sensación de taponamiento, puede tratarse de una otitis del nadador, una afección frecuente durante esta época del año. La doctora Adelaida Sánchez, jefa de Pediatría del Hospital Quirónsalud Marbella, explica cuáles son sus síntomas, cómo prevenirla y en qué casos es recomendable consultar al pediatra para evitar complicaciones.

La otitis del nadador, también conocida como otitis externa, es una inflamación o infección del conducto auditivo externo que aparece con frecuencia tras la exposición prolongada al agua. La humedad retenida en el oído altera las defensas naturales del conducto auditivo y favorece la aparición de la inflamación o la infección.

«Es un problema frecuente, especialmente en niños que pasan muchas horas en el agua. La humedad acumulada en el oído puede favorecer la irritación de la piel y la aparición de infecciones», explica la doctora Adelaida Sánchez.

Señales a las que prestar atención

El síntoma más característico es el dolor de oído, especialmente al tocar o mover la oreja. También pueden aparecer picor, sensación de oído taponado o molestias al masticar.

En algunos casos puede existir secreción por el oído y, en los niños más pequeños, la otitis puede manifestarse mediante irritabilidad, llanto o cambios en el comportamiento habitual.

La especialista recomienda estar atentos a estas señales, especialmente cuando aparecen después de varios días de baño continuado.

Secar sí, hurgar no

La prevención es clave para reducir el riesgo de sufrir esta afección durante el verano. Los pediatras aconsejan secar cuidadosamente la parte externa del oído tras el baño e inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar la salida del agua acumulada.

Asimismo, es importante evitar el uso de bastoncillos u otros objetos para limpiar el interior del oído ya que, según explica la doctora Sánchez, «pueden irritar la piel del conducto auditivo e incluso provocar pequeñas lesiones que facilitan la aparición de infecciones». La especialista recuerda que «lo recomendable es secar únicamente la parte externa del oído».

Las gotas no son un comodín

Ante cualquier molestia de oído, los especialistas insisten en no automedicar. No todas las molestias tienen el mismo origen y utilizar gotas sin indicación médica puede dificultar el diagnóstico o no ser el tratamiento adecuado.

Por ello, la jefa de Pediatría del Hospital Quirónsalud Marbella insiste en que «antes de utilizar cualquier tratamiento es importante conocer la causa del dolor, ya que no todas las afecciones del oído requieren el mismo abordaje».

Cuándo consultar al pediatra

Aunque muchas molestias iniciales pueden parecer leves, existen determinadas señales que requieren valoración médica. Los especialistas recomiendan consultar con el pediatra cuando el dolor sea intenso, aparezca fiebre, exista secreción por el oído o se produzca pérdida de audición.

Un diagnóstico precoz permite instaurar el tratamiento adecuado y evitar que la infección evolucione o genere mayores complicaciones. La doctora Sánchez recuerda que la mayoría de los casos evolucionan favorablemente cuando se diagnostican y tratan de forma temprana, por lo que recomienda consultar con el pediatra ante la aparición de dolor intenso, fiebre, secreción o pérdida de audición tras el baño.

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