El deporte en verano es seguro y saludable si se practica con sentido común, evitando el calor extremo y con una hidratación constante

El deporte en verano es seguro y saludable si se practica con sentido común, evitando el calor extremo y con una hidratación constante

Eludir las horas centrales del día, beber agua cada 15-20 minutos, protegerse del sol y ajustar la intensidad del ejercicio, claves para realizar actividad física con seguridad durante los meses más calurosos

Córdoba, 16 de julio de 2025.- El verano no debe ser una excusa para dejar de hacer ejercicio, pero las altas temperaturas propias de esta época del año obligan a tomar precauciones, según ha indicado el doctor Rafael Cuenca, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien ha recordado que “el golpe de calor, la deshidratación y las lesiones por sobreesfuerzo son riesgos evitables si aplicamos el sentido común y adaptamos nuestras rutinas a las condiciones climáticas”.

Practicar deporte de forma saludable en los meses estivales es posible si se adapta la rutina al verano, algo especialmente importante en personas mayores, niños, embarazadas y deportistas que entrenan al aire libre. Se deben evitar los ejercicios de resistencia o de larga duración y realizar aquellos que tienen un impacto más bajo. De este modo, “prevenimos alcanzar temperaturas corporales elevadas que pueden desencadenar un golpe de calor”.

El deporte en verano es seguro y saludable si se practica con sentido común, evitando el calor extremo y con una hidratación constanteEl doctor Cuenca ha explicado que es importante evitar las horas centrales del día y optar por los momentos más frescos, antes de las 11:00 horas o después de las 19:00 horas. También ha recomendado tener en cuenta la zona geográfica, ya que las condiciones no son iguales en la costa, en el interior o en zonas de montaña. Ha recalcado que niños, mayores de 65 años y pacientes con enfermedades crónicas deben extremar la precaución.

Las temperaturas en ciudades como Córdoba, Sevilla, o Jaén, entre otras, son muy extremas, “por lo que hay que evitar hacer deporte con temperaturas superiores a 30 grados, aunque sea más tarde de las 19.00 horas”. La temperatura ideal para hacer ejercicio ronda los 22 grados, y si lo practicamos en interior, es fundamental contar con una buena ventilación, ha subrayado.

La ropa para entrenar debe ser ligera, transpirable y de colores claros, que favorezcan la evaporación del sudor y eviten el sobrecalentamiento. Y si se realiza al aire libre, es imprescindible protegerse del sol con gorra, gafas y crema solar.

Hidratación, alimentación y prevención de lesiones

El doctor Cuenca ha señalado que en verano la hidratación debe ser constante y proactiva. “Es fundamental beber agua cada 15 o 20 minutos durante la actividad física, incluso aunque no tengamos sed. Y después del ejercicio hay que reponer líquidos adecuadamente. En algunos casos, las bebidas isotónicas también son útiles”.

En cuanto a la alimentación, ha recomendado no realizar deporte en ayunas ni justo después de una comida copiosa. “Lo ideal es dejar pasar unas dos horas desde la ingesta, y optar por una dieta equilibrada, rica en frutas de temporada como sandía o melón, que aportan agua, vitaminas y minerales”. También destaca la importancia de usar un calzado adecuado y calcetines transpirables para evitar rozaduras o lesiones, ya que el sudor y el calor pueden aumentar el riesgo de problemas musculares o articulares.

Asimismo, ha animado a mantener la motivación deportiva durante el verano con estrategias sencillas, como entrenamientos más cortos pero eficaces, practicar deporte en compañía o tomar café o té antes de la actividad física. “El compromiso con el ejercicio mejora si se adapta al entorno, se comparte y se convierte en una experiencia positiva”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja al menos 75 minutos semanales de ejercicio físico si se trata de una actividad intensa o 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada. Por eso, cualquier actividad que implique movimiento y esté controlada para evitar lesiones es aconsejable si somos constantes y la incluimos en nuestra rutina semanal.

Por último, ha lanzado un mensaje claro de prudencia: “Si aparecen síntomas como mareo, fatiga inusual, palpitaciones o dolor en el pecho, es importante interrumpir la actividad de inmediato y consultar con un profesional sanitario. El cuerpo siempre avisa, y saber escucharlo es también parte del entrenamiento”. El verano puede ser una excelente oportunidad para moverse más, disfrutar del aire libre y cuidar la salud. Hacerlo de forma responsable garantiza que el ejercicio siga siendo un gran aliado del bienestar, en cualquier estación del año.