Carlos y Carolina en Ek balam y Chichén Itzá en Mexico

Mexico

A las 06:30 horas del lunes, 13 de diciembre, nos recogió el autobús, en el lugar asignado. Antes pasamos por el bar deportivo (aunque la excursión incluye el desayuno no era cuestión de salir con el estómago vacío).

En el autobús los guías, Luis y Gerardo, repartieron unas cajitas con los refrigerios (desayunos). Y nos dieron un vasito para el “cafesito” y una servilletita. Luego pasaron con la que llamaron “ la caja feliz” (su interior tenía palitos, sobres de azúcar y sacarina).

Y nos dieron “un pequeño regalito” por familia: una bolsa de color rosa y una funda transparente con colgante para meter el celular (móvil).

Como veis, para los mexicanos todo es pequeño y acaba en it@.

Anécdota: cuando Luis terminó de repartir los refrigerios, Gerardo hizo fotografías de todas las cajitas, como comprobante de que nos habían dado de desayunar.

El extraño gesto quedó zanjado con la frase:

-Así están las cosas por acá.

Como íbamos a estar bastante tiempo en el autobús, Luis “nos platicó” del itinerario (incluyendo los kilómetros que haríamos), de las actividades y de los lugares -a realizar y a visitar-, en forma ordenada.

PROGRAMA DE LA EXCURSIÓN

-Ek Balam.

-Chichén Itzá.

-Zazil Tunich: comida, baño en el cenote y ritual maya con un chamán.

-Valladolid.

Durante los largos trayectos por carretera, tanto Luis como Gerardo, nos explicaron muchas cosas.

Luis nos dijo que a él nadie le llamaba Luis, sino Estrella. Porque ese es su nombre real:

-Si me escucháis hablar en un idioma raro, así como un trabalenguas, no os preocupéis. Mi primera lengua no es el español, es el maya-. Nos dijo.

Estrella tiene un amplio conocimiento de la cultura de sus ancestros. Nos contó tantas y tantas cosas de los mayas… Algunas con alto grado de complejidad. Escuchándole pensé: este hombre tiene una enciclopedia en la cabeza.

Lo contado lo resumen en:

El nombre original de México (o Méjico) es Metztitlán.

La palabra Metztitlán proviene del náhuatl o mexicano, una macrolengua yutonahua.

Metztli significa luna y tlan significa lugar. Por tanto, Metztitlán se traduce como “Lugar de la Luna”.

La cultura maya se estableció en las regiones de los bosques tropicales de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice.

Los mayas buscaban el equilibrio, el orden, la dualidad y la perfección; y lo planeaban todo.

La perfección les llevó a ser muy observadores. Gracias a la observación estudiaron las matemáticas, (la geometría) y la astronomía; tuvieron conocimientos en agricultura, arquitectura e ingeniería; y en ciencias como la medicina.

La parte negativa es que fueron grandes deforestadores.

Aun teniendo numerosos dialectos e idiomas, todos los pueblos mayas compartieron el mismo método de escritura, lo que les permitió poder comunicarse.

Los mayas estudiaron el sol, la luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, en otras palabras: el equivalente a los siete días de la semana.

Luna – Lunes

Marte – Martes

Mercurio – Miércoles

Júpiter – Jueves

Venus – Viernes

Sábado – Saturno

Domingo – Sol

Los mayas eran politeístas, pero sus grandes deidades fueron el sol y la luna. Sus sabias creencias nos enseñan que:

-El sol nos domina e influye en nuestro estado de ánimo.

-La luna, por el contrario, nos apaga.

Los mayas creían que la Tierra era un cuerpo cuadrado, plano e inmóvil, que se sostenía sobre cuatro patas, a modo de mesa. Basados en esta creencia desarrollaron un sistema solar para medir el tiempo.

Partiendo del día 1 -hacia un tiempo eterno y guiados por un cuerpo cuadrado- hicieron un seguimiento diario del sol.

Contando los días, de lado a lado, yendo de este a oeste, sumaron un total de 91 días.

Si a este número de días le multiplicamos los lados que tiene un cuadrado (4):

91 x 4: 364 días.

Anticipándonos a la visita a Chichén Itzá, una de las 7 maravillas del mundo moderno, veremos que:

-El monumento es un cuadrado.

-Cada lado tiene 91 peldaños.

-Está coronado por una plataforma superior.

Ahora, observemos con los ojos de un maya:

-Los cuadrados representan las cuatro estaciones; y los dos equinoccios (primavera y otoño) y los dos solsticios (verano e invierno).

Los mayas construyeron un calendario solar (a la cifra de 364 hay que sumar el uno que simboliza la cúspide de la plataforma superior).

Chichén Itzá es el calendario más grande sobre la faz de la Tierra.

Los mayas usaban un sistema binario. El número 20 era muy importante: el cuerpo humano tiene diez dedos en las manos y diez dedos en los pies.

Y tenían un calendario de sistema vigesimal de 18 meses de 20 días y un mes más de 5 días, que hacen un total de trescientos sesenta y cinco. A través de este sistema sabían cuál era el mejor momento para sembrar la tierra y recoger las cosechas, calculaban con precisión las épocas de lluvia…

Para los mayas la serpiente no era símbolo del mal: la serpiente representa la fecundidad y el conocimiento.

La serpiente muda la piel cada 260 días, el tiempo de embarazo de la mujer.

260 días – calendario o año lunar.

El calendario lunar está formado por 13 lunas llenas.

Los meses lunares tienen 28 días.

28 x 13: 364 – año lunar.

En la mano de una persona está el hombre y la mujer.

28 días: 14 falanges mano derecha, 14 falanges mano izquierda.

Para los mayas el lapso de tiempo exacto que dura una era es 5125 años y 133 días.

Extinguida una era comenzaba una nueva.

Y descubrieron que todo era cíclico.

CALENDARIO MAYA

51862294198 94d298e759 zLuis Estrella nos habló del calendario maya. Si queríamos que nos hicieran uno, esta era la ocasión. Más tarde pararíamos en “Dos Tortillas” para que las personas encargadas de elaborarlos (una maestra acompañada de un hombre) los subieran al autobús.

Precio del calendario maya: 25 euros.

EK BALAM

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Ek Balam (Ek’Balam) es una zona de monumentos arqueológicos -Patrimonio Cultural de la Nación- sita en el estado de Yucatán.

Y como en el estado de Yucatán es una hora menos que en el de Quintana Roo, los guías nos lo recordaron, para que lo tuviéramos en cuenta.

Ek Balam proviene del maya yucateco y está formado por los vocablos Ek, referido al color negro, pero que también se traduce como “lucero” o “estrella” y Balam, que significa Jaguar.

Por tanto, Ek Balam se puede traducir como “Jaguar Negro” o “Estrella Jaguar”.

De hecho, mientras esperábamos en el acceso principal (Estrella y Gerardo fueron a comprar los tickets), observé que en el muro de la izquierda hay dibujado un jaguar.

ESTRUCTURA DE EK BALAM

La zona arqueológica de Ek Balam tiene dos murallas: la muralla exterior y la muralla interior.

Dentro del recinto amurallado -según el plano y siguiendo el sentido de las agujas del reloj- se encuentran las estructuras 18, 17 o “Las Gemelas”, Juego de Pelota, estructura 2, la Acrópolis, estructuras 4, 7, 3, 10 y el Palacio Oval.

La estructura 18 (Arco de entrada) está en el centro de las dos plazas: Plaza Norte y Plaza Sur.

La entrada está orientada al sur. A ambos lados hay dos caminos llamados Sak Bé 1 y Sak Bé 2.

El acceso a la zona arqueológica se realiza por Sak Bé 2.

SAK BÉ

Se llama Sak Bé (traducido del maya al español como Camino Blanco) a los caminos de piedra prehistóricos que se cubrían con polvo blanco. Y servían para diferenciar las ciudades de mayor poder económico y político de las que estaban bajo su dominio.

Ya con los tickets en la mano, el grupo accedió a Ek Balam.

El tramo del camino (Sak Bé 2) -desde la muralla exterior a la interior- es de 190 metros, y mide diez de ancho. Y termina en la estructura 18. Pero a mitad de camino la anchura se amplía, formando una terraza.

Por indicación de Estrella nos paramos entre la muralla exterior y la interior. Frente a nosotros teníamos el arco de entrada, acceso principal a Ek Balam.

A la derecha hay tres habitaciones, que eran las casas donde vivían los mayas. Estrella nos sugirió que pasáramos al interior para verlas. Y nos explicó que, dependiendo del estatus social, los mayas dormían directamente sobre el suelo o en elevaciones.

Los que dormían en el suelo lo cubrían con pieles de animales u hojarasca. Porque los mayas, al contrario de la idea que circula sobre ellos, nunca durmieron en hamacas. Dormir en hamacas vino de poner las redes de pescar, atadas a los árboles, por temor a las serpientes (o eso nos contó él).

Después de ver las habitaciones fuimos a la estructura de las Casas Gemelas.

“Las Gemelas” es una importante estructura, ubicada al oeste de la Plaza Sur.

De todas las estructuras de Ek Balam, “Las Gemelas” es la que mejor conserva sus características arquitectónicas.

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La estructura 17 está formada por un enorme basamento sobre el que se construyeron dos más, los cuales soportan dos edificios abovedados, de cuatro cuartos cada uno.

Las esquinas de los cuatro cuartos están decoradas con unos aros pequeños de piedra.

Medidas: 40 metros de largo, 17 metros de ancho y 6 metros de alto (aproximadamente).

Mientras la mayor parte del grupo escuchaba las explicaciones de Estrella, yo subí a lo alto del Palacio Oval. Desde arriba fotografié la ciudad maya.

Bajando los escalones vi que el grupo que se dirigía a Juego de Pelota, momento que aproveché para acercarme a las estructuras 14 y 15.

Nota: algunas estructuras, como estas dos, no figuran en el plano.

La estructura 15 es un pequeño templo o “templo miniatura”.

La estructura 14 o Plataforma de las Estelas se asemeja a una capilla.

En este monumento de piedra se realizan inscripciones conmemorativas, geográficas, informativas; funerarias, religiosas…

En la parte posterior de La Capilla está el Palacio de las Monjas.

Cuando faltaban pocos metros para entrar al campo de juego me reuní con el grupo.

Ya dentro, Estrella nos dijo que los campos de juego de pelota del mundo maya no eran para divertirse ni para jugar, sino para realizar rituales. También nos dijo que no había ninguno igual.

Para jugar se necesitan dos equipos y una pelota de caucho.

Los equipos tenían un mínimo de dos jugadores y un máximo de cinco.

En la cancha la pelota representaba al sol.

De entre todos los guerreros se seleccionaba a los mejores, a los más ágiles y fuertes, ya que mientras jugaban en el campo se creía que los jugadores representaban divinidades.

Los mayas llamaban al popular juego Pok Ta Pok, por el ruido que hacía la pelota al rebotar en las paredes.

Respecto a la indumentaria, Estrella nos contó que el detalle que les diferenciaba era el penacho.

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Aunque se desconoce cuáles eran las reglas del juego, parece ser que el objetivo era mantener la pelota en movimiento y meterla, con la cadera, en los aros de piedra que se encuentran en los laterales del campo abierto.

Existe la creencia de que el equipo que perdía era sacrificado (al jugador perdedor se le cortaba la cabeza). Sin embargo otra creencia afirma lo contrario: se sacrificaba al equipo ganador o al jugador que metía la pelota por el aro.

Como la mayoría de las culturas, los mayas fueron muy inteligentes… Y muy bárbaros.

Dejando a un lado los sacrificios, las decapitaciones y la sangre, abandonamos el campo, en dirección a la Acrópolis.

Pero antes nos detuvimos junto a la estructura 5.

La estructura 5 es un pequeño adoratorio, ubicado en la Plaza.

El altar está dedicado a los aluxes.

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El alux es un ser (como un duende) que protege el lugar y la vida de la selva maya y el equilibrio entre el hombre y la naturaleza, llegando a castigar a los que no respeten lo que ellos consideran sagrado.

Para estar en armonía con estos seres se construyen pequeños adoratorios. En ellos, cada luna llena, se hacen ofrendas (se pone un dulce pues los aluxes son muy golosos). De este modo se sienten agradecidos y permiten que las personas transiten seguras por los lugares, aunque las ofrendas no evitan que puedan hacer travesuras.

Con los aluxes no se puede andar jugando, y si no, que se lo digan a Elton John.

Según la tradición maya, para llevar a cabo una actividad en una zona de monumentos arqueológicos hay que hacer un ritual para pedir permiso a los aluxes del lugar.

El sábado, 3 de abril de 2010, el cantante británico Elton John actuaría ante un multitudinario público en Chichén Itzá, en el concierto nocturno llamado “Noche de sol”.

Sin embargo, y con motivo de “no haber pedido permiso a los aluxes para cantar”-como sí hicieran en su día el tenor español Plácido Domingo (2008) y la cantante y bailarina británica Sarah Brightman (2009)-, el escenario que se había montado para tal fin se vino abajo, días previos, resultando heridos tres técnicos.

Tras el accidente, el personal del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) supervisó lo relativo al evento. Para entonces los rumores acerca de que los aluxes fueran los responsables de lo ocurrido involucraba incluso a las autoridades.

Cuando le hablaron al staff (personal) de la tradición maya, no la tomó en serio “por tratarse de una tontería”. Ante esto los aluxes debieron pensar: con que esas tenemos, ¿Eh? Pues si no piden permiso, no hay concierto.

Finalmente, creyendo o no en aluxes y/o duendes, el staff pasó por el aro e hizo el ritual.

La noche del concierto Elton John abrió la actuación con la canción Candle in the wind (Vela en el viento). Con su habitual atuendo estrafalario el artista fusionó su voz y su talento con las luces de colores que cubrían al Templo de Kukulkán.

Y no hubo percances.

Y aquí Paz y después Gloria.

Y con la misma paz y gloria nos situamos frente a la Acrópolis.

La alta y amplia estructura, ubicada al norte, es la más importante de la antigua ciudad maya de Ek Balam.

En la Acrópolis se encuentra la tumba del gobernante Ukit Kan Le’k Tok’, que fue quien la mandó construir.

Medidas: 146 metros de largo, 55 metros de ancho y 29 metros de alto.

Comenzamos a subir la escalera central, comprobando que algunos peldaños son más gruesos que otros.

(Nada sostiene la teoría, pero el tamaño de los peldaños podría deberse a que la gente, mientras ascendía, se paraba en los más anchos para orar o meditar).

A mitad de subida nos detuvimos y nos metimos a la izquierda para ver un precioso friso de escayola, muy bien conservado, que recubre la entrada con las fauces abiertas y los colmillos de una serpiente. En la parte superior se observa al rey en su trono y a los lados guerreros alados.

Y señalando un punto de la fachada, Estrella dijo así:

-Eso que veis representa la lengua de la serpiente. Y los símbolos que se pueden ver en ella son los símbolos de la escritura de todas las lenguas o dialectos mayas.

Tras las didácticas explicaciones seguimos subiendo. Arriba las vistas son inmejorables.

¿Qué más puedo decir?

Ahora tocaba lo peor: bajar la interminable escalera; de frente o de espaldas, de lado, a gatas, de culo o como fuera; pero poco a poco (no quedaba otra si uno no quería matarse o morir en el intento).

Nota: desde que comenzara la excursión hasta la salida de Ek Balam las explicaciones las ha dado Luis Estrella. De ahora en adelante el turno de palabra lo tendrá Gerardo.

Gerardo es de ascendencia azteca. E igual que otros mexicanos, siempre que se dirija al grupo lo hará con la palabra Familia.

CHICHÉN ITZÁ

Chichén Itzá es la zona de monumentos arqueológicos más importante y más visitada del país, por ello tiene unas medidas de seguridad muy estrictas.

Para protegernos del sol nos prestaron una sombrilla naranja y nos dieron botellas de agua.

Pasado el control de seguridad los guías nos pidieron que, por favor y hasta que ellos no ordenaran lo contrario, no nos separásemos del grupo.

LA HISTORIA DE CHICHÉN ITZÁ

La antigua ciudad maya de Chichén Itzá -capital de los Itzáes-, fue el lugar más poderoso de Yucatán durante los periodos Clásico Tardío y Postclásico Temprano. Chichén Itzá se localiza en el centro de la planicie norte de la península de Yucatán. Cuenta con acceso a escasas pero seguras fuentes de agua. Y al sur tenía terrenos para la agricultura que mantenían activa la población.

Bajo un fuerte poder militar la ciudad maya controló la actividad de los puertos comerciales, las salinas y el tráfico marítimo en la costa de Yucatán, desde Tabasco (al sureste del país) hasta América Central.

Asimismo sometían a la ciudad, a sus habitantes y a cualquier enemigo beligerante por medio de su Cenote Sagrado.

El Cenote Sagrado era considerado una de las entradas al mundo de los dioses. Y a través de él se realizaban rituales sagrados (y ofrendas que incluían sacrificios humanos).

Su crecimiento como capital regional es relativamente tardío en la historia de Mesoamérica, el cual se consiguió tras la caída de la ciudad maya de Teotihuacán y de la decadencia progresiva de los centros mayas del sur. Sin embargo, hay evidencias de asentamientos humanos en la región de Chichén desde el último milenio antes de nuestra era, cuando se formaron pequeños pueblos próximos a los cenotes. Aunque Chichén Itzá se formó entre los años 650 – 800 y el 1200 d. C.

Las primeras construcciones de Chichén Itzá son derivados del estilo puuc, típico de ciudades mayas como Uxmal, Kabah y Sayil.

El puuc (colina o sierra) es uno de los cinco estilos arquitectónicos de la cultura maya.

Con posterioridad en Chichén Itzá se desarrolló un estilo arquitectónico propio que integró -sobre la base del puuc- ideas, formas e imágenes de otras zonas de México, especialmente de la Costa del Golfo y del Altiplano Central, lo que produjo un traslape   (o superposición) de ambos estilos. En otras palabras: el estilo arquitectónico de Chichén Itzá cubrió parcialmente al puuc.

El ocaso de Chichén Itzá se relaciona con el resurgir de la ciudad maya de Mayapán, como nuevo centro de poder de Yucatán en el siglo XIII. Aun con todo, en el siglo XIV el Templo de Kukulkán y el Cenote Sagrado eran escenario de multitudes que acudían a Chichén Itzá para consultar al oráculo, aun cuando el resto de las construcciones estaban abandonadas.

EL CASTILLO O TEMPLO DE KUKULKÁN

Chichén Itzá, una de las 7 maravillas del mundo moderno, también llamado Castillo o Templo de Kukulkán, es el monumento dominante del sector norte de la ciudad maya. Junto con la Plataforma de Venus y el sak bé que lleva al Sagrado Cenote, formaba el conjunto representativo del poder religioso y político de los Itzáes.

El Tempo de Kukulkán tiene nueve niveles o basamentos, cuatro lados, cada uno con una escalera central con 91 peldaños y una plataforma superior. Sobre ella se asienta un templete con tres puertas que simbolizan el Cielo, la Tierra y la Vida.

A pesar de su decoración austera, el templo en forma piramidal se caracteriza por su simetría y tamaño (24 metros de alto + los 6 metros que mide el templete).

Nota: en mi primer viaje a México estaba permitido ascender por la escalera central hasta el templete.

Arriba se encuentra el rostro de Chaac, dios maya de la lluvia, de las tormentas y de los puntos cardinales.

Chaac no es una deidad única, sino cuádruple. Cada deidad era señor de un punto cardinal y estaba caracterizado por un color y por un ave:

-Sac Xib Chaac (Hombre Blanco, Chaac Norte), representado por la paloma blanca.

-Kan Xib Chaac (Amarillo Hombre, Chaac Sur), representado por el águila amarilla.

-Chac Xib Chaac (Hombre Rojo, Chaac Este), representado por un faisán rojo.

-Ek Xib Chaac (Hombre Negro, Chaac Oeste), representado por el cuervo negro.

El templo está dedicado a la deidad maya Kukulkán o K’uk’ulkan (Serpiente Emplumada).

La Serpiente Emplumada también recibe el nombre de Quetzalcóatl (mezcla de pájaro y serpiente).

Quetzalcóatl o La Serpiente Emplumada era uno de los dioses más importantes de las culturas mesoamericanas.

LA LEYENDA DE QUETZALCÓATL, LA SERPIENTE EMPLUMADA

Según la mitología mexica Quetzalcóatl, símbolo de la condición dual del hombre -parte física representada por el cuerpo de la serpiente, parte espiritual representada por las plumas-, tenía un hermano gemelo llamado Tezcatlipoca.

Tezcatlipoca era el dios de la oscuridad. Y a diferencia de Quetzalcóatl, que era el  creador del mundo, su gemelo lo destruía.

La dualidad de la deidad, luz-oscuridad, se identifica con el planeta Venus, por ser esta “estrella”, la primera que vemos en el cielo al atardecer y la última que dejamos de ver al amanecer.

TRASLAPE O SUPERPOSICIÓN DE ESTRUCTURAS

Como ya he explicado, los mayas crearon un estilo arquitectónico propio que se superpuso a las estructuras existentes. Claro ejemplo de esto lo encontramos en el Templo de Kukulkán, ya que en su interior hay una edificación, orientada en la misma dirección y perfectamente conservada, conocida como Templo del Jaguar Rojo.

EL CANTO DEL QUETZAL

Frente al Templo de Kukulkán y dirigiéndose al grupo, Gerardo nos habló del quetzal, un pájaro que según la leyenda maya nació de los soplos de los dioses. Y propuso hacer un experimento:

-Familia, si se aplaude frente al monumento, la acústica hace que se oiga el canto del quetzal-. Y tras aplaudir de dos formas distintas, añadió .-Cuando el sonido es fuerte “era la llamada del macho a la hembra”. Cuando el sonido es leve “era la mamá llamando al bebé”.

MÁGICO ESPECTÁCULO DE LUCES Y SOMBRAS EN LOS EQUINOCCIOS

En el equinoccio de primavera (21 de marzo) y en el equinoccio de otoño (21 de septiembre) en Chichén Itzá acontece un espectáculo, una mágica simbología, donde la Serpiente Emplumada -nexo de unión entre lo divino y lo humano-, desciende del Cielo a la Tierra.

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Durante el equinoccio se crea un juego de luces y sombras, un efecto óptico que muestra el cuerpo sinuoso del animal sagrado descendiendo por el lateral de la fachada del Templo de Kukulkán, hasta la cabeza de piedra de la Serpiente Emplumada que se encuentra en la base.

Horas antes de la puesta de sol, aparece la ilusión óptica, que va formando un total de siete triángulos isósceles.

Obviamente, en los pies de la pirámide no hay una, sino dos cabezas de serpiente.

El juego de luces y sombras también se puede ver en días previos y posteriores al día exacto del equinoccio.

La palabra equinoccio proviene del latín y se traduce como “igual noche”.

El equinoccio es un fenómeno astronómico que se produce cuando el sol se encuentra justo en la línea del ecuador celeste provocando que, salvo en los polos, el día y la noche tengan la misma duración (12 horas diurnas, 12 horas nocturnas).

Algo más tarde, y al amparo de la sombra de unos árboles, los guías nos dejaron tiempo para campar con libertad por Chichén Itzá; tiempo que Carlos y yo aprovechamos para ver:

-Plataforma de Venus.

-Templo de los Guerreros o Templo de las mil Columnas.

-Templo de las Grandes Mesas.

Pasado el tiempo libre, dado por Gerardo y Estrella, el grupo se volvió a reunir y nos dirigimos a Juego de Pelota, pasando antes por la Plataforma de las Águilas y los Jaguares.

El campo o cancha de Chichén Itzá es el juego de pelota más grande y conocido de Mesoamérica. Sus enormes dimensiones son: 170 metros de largo y 70 metros de ancho.

Gerardo nos contó que al interior solo accedían los gobernantes y sacerdotes, que no perdían detalle del desarrollo del juego. Fuera, aguardaba el pueblo, expectante e ignorante de lo que ocurría.

E igual que frente al Templo de Kukulkán, la acústica juega un papel primordial ya que si se da una palmada (nosotros la dimos estando en mitad del campo, próximos a la pared) se oyen siete ecos. Y cada eco devuelve el canto del quetzal.

Recordando lo que Estrella nos contó en Ek Balam acerca del objetivo del juego  (mantener la pelota en movimiento y meterla, con la cadera, en los aros de piedra que se encuentran en los laterales del campo abierto), viendo la altura a la que están los anillos en Chichén Itzá, pretender pasar la pelota por ellos resulta bastante improbable.

Los altos aros verticales del juego de pelota de Chichén Itzá tienen imágenes de serpientes emplumadas y un talud con escenas de sacrificio de jugadores. Y dos muros en forma de “U” que cierran los extremos del campo.

Para cerrar la visita, y de la que íbamos hacia la salida, los guías quisieron que viéramos de cerca una de las cuatro escaleras centrales de la pirámide, por ser la parte más deteriorada del monumento de Chichén Itzá.

Añadir que en el yacimiento arqueológico se encuentra una importante estructura llamada el Caracol o el Observatorio. (En este segundo viaje a México no la vi, pero en el primero sí).

Después de las visitas culturales a Ek Balam y a Chichén Itzá pusimos rumbo a la Aldea Maya Xeneba.

De camino vimos un cementerio muy bonito y con mucho colorido.

¿Por qué tanto color? Porque en México la muerte es el despertar de un sueño.

ZAZIL TUNICH

Aislada del mundo y en contacto con la naturaleza, en Xeneba se oculta un museo vivo natural: la Caverna-Cenote Zazil Tunich.

A nuestra llegada a la aldea o comunidad maya (rozando las cuatro de la tarde), lo primero que hicimos fue almorzar en el restaurante La cocina de mamá.

A las 17:00 horas teníamos reservada la entrada a Zanil Tunich para vivir la experiencia guiada por la Caverna-Cenote.

Pero antes de sumergirnos en Xibalbá, el Inframundo Maya, Luis Estrella nos dijo que teníamos que darnos una ducha. Y Gerardo nos pidió que nos metiéramos bajo “la regadera”.

Al bellísimo cenote -a 20 metros de profundidad-, lo rodean miles de estalagmitas y estalactitas, y formaciones de piedra.

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Ya en la gruta, listos para entrar al agua, Estrella nos dijo:

-Tenéis treinta minutos.

Por cierto, ¿Os acordáis de la funda transparente con colgante para meter el móvil que nos regalaron? Pues este es el momento de darle uso ya que gracias a ella podrás hacer fotografías bajo el agua.

La media hora que estuve nadando en las aguas azuladas del cenote la disfruté como una enana. Y de todo lo que hicimos aquel día, fue lo que más me gustó.

Tras el estimulante baño en el cenote estuvimos ojeando artesanía y souvenirs en las tienditas. Y asistimos -y participamos- al ritual maya de los cuatro puntos cardinales, “el espíritu de la naturaleza”, realizado por un chamán llamado Santos.

(De este ritual maya hablaré más detalladamente en el quinto, y último, artículo dedicado al viaje a México).

VALLADOLID, LA CIUDAD HERÓICA

El último punto por visitar era Valladolid.

Valladolid, la Ciudad Heroica, conocida también como la Perla de Oriente o “Pueblo Mágico”, es la ciudad más importante de la península de Yucatán y la segunda en importancia del estado.

Como los autobuses no pueden estacionar dentro de la ciudad (eso es lo que nos dijeron los guías), nos dejaron junto a la céntrica plaza-parque Francisco Cantón Rosado.

Durante la breve visita (unos cuarenta o cuarenta y cinco minutos) estuvimos paseando por la plaza, que por haber caído la noche sobre Valladolid, estaba preciosa.

En la plaza destaca la fuente La Mestiza -homenaje a la mujer yucateca, producto de la fusión de la cultura maya y la cultura española- y unos bancos blancos, hechos a medida para parejas de enamorados.

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Vista la plaza, cruzamos la calle hacia la iglesia de San Servacio. (Aunque no pudimos entrar, sí vimos el interior).

De aquí nos dirigimos al Palacio Municipal de Valladolid. El edificio es de estilo colonial y es una copia de la Casa Real de la ciudad de Santo Domingo en la República Dominicana.

Poco más puedo decir. Para quien tenga más tiempo que el que tuvimos nosotros, la zona es ideal para tomar algo o cenar.

Carolina Olivares Rodríguez