Algunas reflexiones sobre los efectos de los cambios inducidos por la pandemia en los mayores

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Jared Diamond en una entrevista cuando presentó su libro “Armas, gérmenes y acero” (Debate), premio Pulitzer en 1997, dijo: “La observación histórica nos lleva a la conclusión de que los gérmenes y las infecciones han dado forma a la humanidad”.

mayoresUna interesante reflexión, que hoy casi podemos afirmar, sin que aun veamos el final de esta pandemia COVID-19. Diamond ahondaba en el peso de factores como las epidemias o las ventajas tecnológicas en el auge y desaparición de las civilizaciones. La influencia de las enfermedades en las sociedades ha sido históricamente muy diversa y en ocasiones se ha expresado de maneras insospechadas.

No cursaré los cauces historicos, para dejarle para otras incursiones en el tema, me centraré en los cambios impuestos e inducidos en nuestra cotidianidad en las personas, que como yo, nacimos, nos formamos y desarrollamos en la era analógica y hoy se nos compulsa, miremos donde miremos a una actividad digital.

Consultar tus cuentas, que antes te llegaban regularmente por correo postal, hoy si quieres enterarte debes usar la banca digital, consultar una pantalla y seguir unos pasos en lo que la torpeza se te agiganta. Con la pandemia se han incrementado y acelerado el proceso hasta niveles inimaginables. Que quieres ir al Centro de Salud, no puedes todo es por teléfono o por internet. Por teléfono, no te atienden o digamóslo mas “politicamente correcto” se demoran en atenderte, y por internet, creánmelo, se te hace largo y dificil. En una encuesta en residencias de mayores (ya no son de ancianos…) Manifestaban que les costaba usar el teléfono móvil, los llamados Smarthphone, y no los saquen de pulsar unos digitos para llamar y los mas avesados hacer una foto, sin precisar el enfoque o encuadre, que es otra cosa.

Un residente decía: “Si me mandan un WhatsApp, no les contesto, leo el mensaje y luego les llamo”. No obstante, dice el INE (Instituto Nacional de Estadisticas) que en 2020, “cerca de la mitad de quienes tienen mas de 64 años, se conectan diariamente a internet”, yo le agregaría: forzados sin tener en cuenta sus opiniones, preferencias y aptitudes.

El profesor Andoni Alonso, en un articulo de Jorge G. Garcia del pasado 20.07.21, decía: “la poblacion de mas edad se enfrenta a un darwinismo tecnologico, o se adapta a las condiciones impuestas o queda excluída. Y precisa el Catedrático de la Carlos III de Madrid: “Hablamos de obsolescencias de la mente y de nuestras capacidades técnicas. Lo que nadie se plantea es que terminará afectandonos a todos. Es cuestion de tiempo. Parece que impera el pensamiento de que no habrá problemas de digitalizacion cuando los mayores se mueran. Y no va a ser así”.

Los mayores estan excluidos de los análisis de las compañias que diseñan los sistemas y los devices para su manejo. No formamos parte del análisis e instrumentación de la aplicación, algunos le llaman desafección tecnológica. Me siento como muchos miles, quizas millones de españoles que en el umbral de los finales de nuestra existencia se nos obliga, muy a nuestro pesar, a que usemos tecnología para TODO, y reafirmo lo que dice un octogenario en el articulo referido: “No quiero que me obliguen a nada, a esta altura de mi vida”.

Dejénme transitar mis dias sin tenerme atado a Alexa o Siri. Quiero seguir manteniendo lazos y vínculos humanos, conversaciones e interacciones que me engrandezcan espiritual y naturalmente. No sentirme excluído forzosamente de la Comunidad o de las Instituciones, por estas barreras tecnológicas que aprovechando las condiciones pandémicas, impuestas por la nueva realidad, nos alejan, nos enclaustran y amordazan, sin darnos cuenta o dándonos, sin poder hacer nada por cambiarle o deternerlas. Telemedicina, como puede algun médico recetar, sin explorar, sin apreciar las manifestaciones directas de expresiones de su paciente… Me cuesta trabajo entenderlo y comprenderlo.

Desaparecerá la pandemía, pero nos dejara una 5G totalmente implantado y el “factor digítal” atenazando nuestras vidas, por mucho que busquen la inclusión generacional.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 22 de julio de 2021.